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Sábado, 19 de septiembre de 2026

Sábado de la XXIV semana del Tiempo Ordinario

  • Tiempo Ordinario · Semana XXIV · color litúrgico verde
  • Color litúrgico: verde
  • Año II de las lecturas feriales

Primera lectura

Carta I de San Pablo a los Corintios

1 Cor 15,35-37.42-49

35Hermanos:
Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo? 36Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. 37Y lo que siembras, no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta. 42Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; 43se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; 44se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales. Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual. 45Esto es lo que dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida. 46Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después. 47El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo. 48Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial. 49De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Salmo 56(55)

Sal 56(55),10.11-12.13-14

10Mis enemigos retrocederán cuando te invoque.
Yo sé muy bien que Dios está de mi parte;

11confío en Dios y alabo su palabra;

12confío en él y ya no temo:
¿qué pueden hacerme los hombres?

13Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice:
te ofreceré sacrificios de alabanza,

14porque tú libraste mi vida de la muerte
y mis pies de la caída,
para que camine delante de Dios
en la luz de la vida.

Evangelio

Evangelio según San Lucas

Lc 8,4-15

4Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: 5"El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. 6Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. 7Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. 8Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno". Y una vez que dijo esto, exclamó: "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!". 9Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, 10y Jesús les dijo: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender. 11La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. 12Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. 13Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. 14Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. 15Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.

Palabra del Señor.

Texto bíblico: El Libro del Pueblo de Dios (Fundación Palabra de Vida). Lecturas tomadas de evangeliodeldia.org (Evangelizo). El tiempo y el color litúrgico siguen el calendario romano.

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